El número de hipotecas en yenes y en francos suizos registradas en Gijón se ha incrementado sensiblemente, según confirmaron fuentes del Registro de la Propiedad, que aseguran que en un solo mes se están haciendo más que antes a lo largo del año. El porcentaje de este tipo de hipotecas, no obstante, sigue siendo bajo y rara vez superan el cinco por ciento de las que se firman en un mes, agregan las mismas fuentes. El mayor número de estas hipotecas en divisas se está haciendo en yenes.
No es la primera ocasión en la que se pone de moda este tipo de productos financieros. Quienes los están ofreciendo activamente a sus clientes son bancos medianos, al igual que ya hicieron durante la crisis de principios de la década de los noventa. Cuando la situación económica se normalizó, quedaron de capa caída estas hipotecas, que ahora vuelven por la crisis.
Una hipoteca en otra divisa es prácticamente igual que una hipoteca clásica con la única diferencia de que se realiza en una moneda de otro país, es decir, no en euros. Su principal ventaja radica en el ahorro que puede lograr el hipotecado gracias a los tipos de interés más bajos de la otra divisa (en el caso del yen, una hipoteca puede tener unos intereses iniciales de alrededor del 2%, frente a una en euros que puede superar el 6%). Sin embargo, entrañan un riesgo por la fluctuación de las monedas, que puede favorecer o perjudicar al cliente.
Miguel Ángel Fernández, responsable del área de internacional de Cajastur, considera por ese motivo que «no es un producto sano para las familias españolas, porque reciben sus ingresos en euros y no son expertos en el mercado de cambios, por lo que están especulando sobre una cosa que no dominan y, por lo tanto, lo más normal es que acaben perdiendo», sobre todo por el largo plazo en que se ha de devolver el préstamo.
Una hipoteca en yenes supone que el cliente tiene que devolver yenes al banco. Si esta moneda se aprecia frente al euro, el principal indicador de la hipoteca se elevará para el cliente (tiene que gastar más euros para comprar los mismos yenes para pagar las cuotas de la hipoteca). Si el yen se deprecia, en cambio, la operación puede resultar una bicoca.
Pero el riesgo es muy alto. Fernández recuerda la tendencia de las empresas a finales de los años ochenta, cuando los tipos de interés de la peseta estaban al 18%, a endeudarse en marcos alemanes, con tipos de interés del 2%. Con la última depreciación de la peseta, de un día para el otro, los marcos pasaron a costar un 40% más. Hubo operaciones ruinosas para empresas «que tienen un director financiero» que sabe lo que se trae entre manos. ¿Cómo se puede arriesgar a ese tipo de operaciones una familia?, que no conoce el mercado de divisas, se pregunta el directivo de Cajastur.
El yen lleva años depreciándose frente al euro. Pero las tornas pueden cambiar. En 1998 el yen, que estaba bastante depreciado, se apreció casi un 20% en tres días, propiciado por la crisis financiera rusa que hizo que el Banco de Japón ajustara al alza sus tipos y que las perspectivas siguieran siendo de ajustes progresivos al alza.
Las hipotecas en otras divisas ofrecen la posibilidad de cambiarla a euros o a una tercera moneda. La cuestión es hacerlo a tiempo. Además, conviene tener en cuenta las comisiones que cobran los bancos por la apertura de este tipo de hipotecas, las comisiones que pueden cobrar por el cambio de divisa: si se desea volver a euros o a otra divisa en los préstamos multidivisa y la periodicidad de las ventanas para efectuar el cambio (para poder tener flexibilidad ante un posible deterioro del euro).
De crisis a crisis
Las hipotecas en divisas con tipos de interés más bajos que la moneda española se pusieron de moda en la crisis de los noventa. Ahora vuelven a tener un segundo auge por la actual crisis financiera.
Ventaja
La ventaja de este tipo de productos son los tipos de interés mucho más bajos que los del euro.
Riesgos
El principal riesgo es la fluctuación de las divisas. Si el euro se fortalece, disminuirá la deuda inicialmente contraída con el banco. Si se debilita la moneda europea, la deuda puede multiplicarse.
Dónde encontrarlas
En cuaquier entidad financiera dispone de este producto, aunque sólo lo ofrecen activamente algunos bancos medianos. Publicado por M.Castro en Ine.es
En momentos complicados y críticos como el que estamos pasando hay que tener un cuidado máximo con este tipo de productos financieros, si quieres ampliar información ponte en contacto con nosotros Finanzas en inversión.